Político venezolano
Nombre completo: Nicolás Maduro Moros
Presidencia de Venezuela: 2013-2026
Partido político: Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)
Cónyuge: Cilia Flores
Hijo: Nicolás Ernesto Maduro Guerra
Nicolás Maduro Moros nació en Caracas, Venezuela, el 23 de noviembre de 1962. Político y antiguo dirigente sindical, presidió Venezuela desde 2013 hasta su captura por fuerzas estadounidenses en enero de 2026. Su carrera estuvo ligada a Hugo Chávez, quien lo designó sucesor. Durante su mandato se produjeron una grave contracción económica, una emigración masiva y crecientes denuncias de represión y fraude electoral.
Formación política y sindicalismo
Hijo de Nicolás Maduro García, vinculado al sindicalismo y a organizaciones de izquierda, y de Teresa de Jesús Moros, creció en el barrio caraqueño de El Valle. Estudió en el liceo José Ávalos y militó en la Liga Socialista, de orientación marxista. No cursó estudios universitarios acreditados; sobre la finalización de sus estudios secundarios existen versiones contradictorias.
Durante la segunda mitad de los años ochenta pasó por Cuba para recibir formación política. Diversas reconstrucciones biográficas mencionan escuelas de cuadros de La Habana, aunque no coinciden plenamente sobre el centro y la duración de su estancia. Aquella experiencia precedió a su vinculación más estrecha con el movimiento que acabaría encabezando Chávez.
Trabajó como conductor de Metrobús, servicio del Metro de Caracas. Participó en la organización de trabajadores y en la creación del Sindicato de Trabajadores del Metro de Caracas (SITRAMECA), desde el que intervino en negociaciones laborales. Su liderazgo fue relevante en ese ámbito, pero no equivalía a dirigir el conjunto del sindicalismo venezolano. Posteriormente colaboró con la Fuerza Bolivariana de Trabajadores, que trató de disputar la influencia de la Confederación de Trabajadores de Venezuela sin conseguir imponerse en sus elecciones de 2001.
Del movimiento bolivariano al Gobierno
Tras la intentona golpista de Chávez contra el presidente Carlos Andrés Pérez en febrero de 1992, Maduro participó en las campañas por su liberación. El contacto con el militar encarcelado y su integración en las redes civiles del chavismo le permitieron pasar de la militancia sindical a la organización partidista. En 1999 fue elegido para la Asamblea Nacional Constituyente y en 2000 obtuvo un escaño parlamentario.
En 2005 asumió la presidencia de la Asamblea Nacional y en agosto de 2006 fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores. Durante más de seis años defendió la política exterior de Chávez, fortaleció los vínculos con Cuba y participó en iniciativas de integración latinoamericana. Su función diplomática le dio experiencia negociadora y contactos internacionales, mientras su lealtad al presidente lo convirtió en un colaborador de confianza.
La enfermedad de Chávez, diagnosticada en 2011, aumentó su protagonismo. Maduro lo acompañó en viajes médicos a La Habana y actuó como portavoz de informaciones sobre su salud. El 8 de diciembre de 2012, antes de una nueva operación, Chávez pidió públicamente a sus seguidores que eligieran a Maduro si él no podía continuar. Aquella designación resolvió la disputa sucesoria dentro del oficialismo, aunque no eliminó las rivalidades entre sus dirigentes.
La sucesión de Chávez
Tras la muerte de Chávez, el 5 de marzo de 2013, Maduro asumió la presidencia encargada, con el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia. La decisión originó una controversia constitucional: la oposición sostuvo que correspondía ejercer interinamente el cargo al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y cuestionó además la candidatura del vicepresidente encargado.
En las elecciones del 14 de abril de 2013, Maduro obtuvo alrededor del 50,6 % de los votos frente al 49,1 % de Henrique Capriles. El estrecho margen, las denuncias de irregularidades y la solicitud opositora de una revisión del escrutinio marcaron el comienzo de su presidencia. Tomó posesión el 19 de abril.
Presidencia y alianzas de poder
Maduro mantuvo los símbolos, el discurso y las principales estructuras políticas de la Revolución Bolivariana, pero gobernó en condiciones distintas a las de su antecesor. Sin el mismo ascendiente personal sobre el electorado, dependió en mayor medida del aparato del PSUV, de los organismos de seguridad y de los mandos militares. La continuidad de figuras como Diosdado Cabello y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López fue decisiva para la estabilidad del oficialismo.
A diferencia de Chávez, que había construido su autoridad mediante sucesivas victorias electorales y una intensa relación directa con sus seguidores, Maduro hubo de administrar una coalición de dirigentes civiles y militares mientras se deterioraban las condiciones económicas. Alternó negociaciones con la oposición y medidas restrictivas, y conservó relaciones estratégicas con Cuba, Rusia, China e Irán.
Crisis económica y emigración
Venezuela atravesó bajo su gobierno una de las mayores contracciones económicas contemporáneas de un país que no estaba en guerra. Según una estimación del Fondo Monetario Internacional, el producto interior bruto real se redujo aproximadamente un 75 % entre 2013 y 2021. La inflación extrema, los controles económicos, los déficits fiscales y el desplome de la actividad petrolera deterioraron los ingresos y provocaron desabastecimientos prolongados.
La producción venezolana de crudo, que superaba los dos millones de barriles diarios al comienzo de su presidencia, cayó hasta situarse alrededor de medio millón en 2020, según series de la OPEP. Hubo una recuperación parcial posterior, insuficiente para revertir el impacto acumulado de la crisis. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida estimó que el 68,5 % de los hogares vivía en pobreza monetaria en 2025 y el 31,7 % en pobreza extrema.
Maduro atribuyó el deterioro a una «guerra económica», al sabotaje de sus adversarios y a las sanciones impuestas por Estados Unidos. Estas restricciones, especialmente las financieras de 2017 y las petroleras de 2019, agravaron dificultades ya existentes. Los análisis económicos también señalan decisiones internas de política monetaria, intervención estatal y gestión de la industria petrolera. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estimaba en unos 7,9 millones los venezolanos refugiados y migrantes en el mundo al finalizar 2024.
Confrontación política y derechos humanos
Las protestas de 2014 y 2017 desembocaron en detenciones y episodios de violencia. Después de que la oposición lograra la mayoría de la Asamblea Nacional en 2015, el conflicto institucional se intensificó. En 2017, el oficialismo promovió una Asamblea Nacional Constituyente que asumió funciones legislativas y redujo el margen de actuación del Parlamento elegido.
Organismos de Naciones Unidas documentaron patrones de detenciones arbitrarias, torturas y otras violaciones graves de derechos humanos atribuidas a agentes del Estado. La Corte Penal Internacional abrió en noviembre de 2021 una investigación sobre presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela. El 1 de marzo de 2024, su Sala de Apelaciones confirmó la autorización para reanudarla. Esa investigación sobre una situación nacional no equivale por sí misma a una imputación individual o a una condena de Maduro.
Su reelección de 2018 fue cuestionada por la exclusión de adversarios y por las condiciones de la votación. En 2019, Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, se proclamó presidente encargado y recibió reconocimiento de numerosos gobiernos, pero Maduro conservó el control efectivo de las instituciones y de las Fuerzas Armadas.
Las elecciones de 2024
En las presidenciales del 28 de julio de 2024, María Corina Machado, vencedora de las primarias opositoras, no pudo concurrir por su inhabilitación. La principal alternativa fue Edmundo González Urrutia. El Consejo Nacional Electoral proclamó ganador a Maduro, sin publicar los resultados desglosados por mesa.
El Centro Carter concluyó que la elección no había cumplido los estándares democráticos y que las actas difundidas por la oposición mostraban una victoria clara de González. El oficialismo rechazó esas conclusiones y defendió la validez de su proclamación. Maduro tomó posesión de otro mandato el 10 de enero de 2025, pese a las protestas y al rechazo de numerosos gobiernos.
Captura y proceso judicial en Estados Unidos
El 3 de enero de 2026, una operación militar estadounidense en Caracas terminó con la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió las funciones de la jefatura del Estado. El secretario general de Naciones Unidas expresó profunda alarma por la intervención y sus implicaciones para el derecho internacional; el Gobierno venezolano la denunció como una agresión contra su soberanía.
En marzo de 2020, la justicia federal estadounidense había acusado a Maduro de conspiración relacionada con narcoterrorismo, importación de cocaína y delitos vinculados con armas. Estados Unidos ofreció inicialmente 15 millones de dólares por información que facilitara su detención; elevó la cantidad a 25 millones en enero de 2025 y a 50 millones en agosto del mismo año. Maduro y su Gobierno rechazaron las acusaciones y las calificaron de persecución política.
El 8 de octubre de 2026, la Fiscalía estadounidense presentó una acusación ampliada que añadió cargos por presunta conspiración para cometer torturas contra opositores y detenidos; también amplió las imputaciones contra Flores. Ambos comparecieron el 15 de octubre ante el juez federal Alvin Hellerstein y rechazaron los cargos. Permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de juicio.
La defensa sostiene que Maduro goza de inmunidad por haber ejercido la jefatura de un Estado y solicita desestimar el proceso. Se programó una audiencia para el 17 de diciembre de 2026 destinada a examinar cuestiones previas, incluidas las objeciones de inmunidad, y el comienzo del juicio quedó fijado para el 14 de junio de 2027. No existe una sentencia que establezca su culpabilidad por estas acusaciones.
Vida personal
Maduro estuvo casado anteriormente con Adriana Guerra Angulo, madre de su hijo Nicolás Ernesto Maduro Guerra, quien también desarrolló una carrera política en el chavismo. En la década de 1990 inició su relación con Cilia Flores, abogada vinculada a la defensa de Chávez y posterior presidenta de la Asamblea Nacional. Contrajeron matrimonio el 15 de julio de 2013, pocos meses después de su llegada a la presidencia. No tuvieron hijos en común.
La presidencia de Maduro terminó con una intervención extranjera y un proceso penal pendiente de resolución. Su etapa al frente de Venezuela estuvo caracterizada por la continuidad del proyecto chavista, una severa crisis socioeconómica, el control oficialista de las instituciones y controversias persistentes sobre la integridad electoral y los derechos humanos.